Entre 2020 y 2022, tres retiros del 10% movilizaron más de 50 mil millones de dólares desde las AFP chilenas, pero muchos afiliados se llevaron una sorpresa: su APV no funcionaba igual. Entender qué ocurrió con ese ahorro voluntario durante esos meses revela algo más profundo sobre cómo funciona el sistema previsional —y por qué mezclar APV con excedentes de libre disposición puede complicarte la vida cuando más necesitas liquidez.
El 10%: un contexto que cambió todo
La pandemia de COVID-19 empujó al Congreso chileno a aprobar, entre julio de 2020 y abril de 2022, tres retiros extraordinarios de fondos de pensiones. Cada uno permitía retirar hasta el 10% del saldo acumulado en la AFP, con un mínimo de 35 UF y un máximo de 150 UF por retiro. Millones de personas ejercieron ese derecho y recibieron el dinero en cuestión de días. Pero quienes tenían APV se encontraron con un escenario distinto, y no necesariamente más simple.
La confusión fue masiva. Muchos afiliados asumían que el APV era «su plata en la AFP» y que, por lo tanto, también podía retirarse bajo las mismas reglas. La realidad era más matizada.
¿Qué podía retirarse y qué no?
Los tres retiros del 10% —aprobados mediante reformas constitucionales— autorizaban el rescate de fondos de la cuenta obligatoria de capitalización individual (la Cuenta de Capitalización Individual, CCI). El APV, en cambio, es un instrumento separado: puede estar administrado por la misma AFP, pero también por bancos, compañías de seguros, corredoras o fondos mutuos, y está regido por normas distintas.
En términos simples: el APV no estaba incluido en ninguno de los tres retiros del 10%. Las leyes aprobadas no modificaron las condiciones de rescate del APV, que siguieron siendo las mismas de siempre: retiro voluntario en cualquier momento, pero con consecuencias tributarias dependiendo del régimen elegido.
Retiro voluntario de APV: las reglas que siempre existieron
Quienes necesitaban liquidez y tenían APV sí podían retirarlo —pero fuera del mecanismo del 10%— con las condiciones de siempre. Y aquí aparece la letra chica que muchos no habían leído antes de la pandemia.
- Régimen A (Bonificación fiscal del 15%): Si retiras antes de pensionarte, el Estado recupera el bono entregado y además aplica una retención tributaria adicional. El monto neto que recibes puede ser considerablemente menor al saldo bruto acumulado.
- Régimen B (Rebaja del impuesto a la renta): El retiro anticipado se suma a tus rentas del año y tributa según tabla IGC. Dependiendo de tu tramo, puedes pagar desde 4% hasta 40% sobre ese monto. Si aportas el tope de 600 UF anuales y lo retiras de golpe, el impacto puede ser significativo.
- Excedentes de libre disposición (ELD): Si habías generado ELD dentro de tu APV (saldo que supera el capital necesario para financiar una pensión mínima), esos montos sí tenían condiciones de retiro más flexibles, aunque también con consideraciones tributarias propias.
En la práctica, durante 2020 y 2021, se registró un aumento notorio en los retiros voluntarios de APV fuera del mecanismo del 10%. Muchas personas prefirieron pagar el costo tributario antes que esperar: la urgencia económica fue más poderosa que la planificación a largo plazo.
El caso de los excedentes de libre disposición: la confusión más frecuente
Un punto que generó especial confusión fue la situación de afiliados que tenían excedentes de libre disposición acumulados en su cuenta obligatoria. Estos sí forman parte de la CCI y, por lo tanto, podían estar sujetos a los retiros del 10% según las reglas de cada ley. Pero cuando ese mismo afiliado también tenía APV en la AFP, distinguir qué correspondía a cada cuenta requería revisar el estado de cuenta con cuidado.
La lección práctica: si tienes APV y excedentes de libre disposición en la misma AFP, son compartimentos distintos. Los ELD de la cuenta obligatoria y el APV no se mezclan, aunque aparezcan en el mismo documento.
Lecciones para hoy: liquidez y APV no siempre van de la mano
Los retiros del 10% fueron una política extraordinaria que no estaba prevista en el diseño original del sistema. Pero dejaron una enseñanza duradera: el APV no es un fondo de emergencia. Su fortaleza —las ventajas tributarias del Régimen A o B— se convierte en un costo real si necesitas el dinero antes de jubilarte.
Hoy, al planificar tu ahorro voluntario, conviene considerar:
- Mantener un fondo de emergencia líquido (cuentas de ahorro, fondos mutuos sin lock-in) antes de maximizar el APV.
- Elegir el régimen con los ojos abiertos: el Régimen A es más rentable si llegas a pensionarte; el Régimen B puede ser más flexible en retiros anticipados si tu tramo es bajo, pero igual tiene costo.
- No confundir APV con excedentes de libre disposición: son instrumentos distintos con condiciones distintas, aunque convivan en el mismo estado de cuenta.
- Consultar antes de retirar: un retiro apresurado de APV puede costarte entre 4% y 40% en impuestos sobre el monto retirado, más la devolución del bono en Régimen A. Simula el escenario en simulaAPV.cl o consulta a un asesor antes de tomar la decisión.
La pandemia puso a prueba el sistema previsional chileno de formas que nadie anticipó. Para quienes tenían APV, la experiencia fue una clase express sobre las reglas que habían firmado sin leer. Conocerlas hoy, en contexto de calma, es la mejor forma de que esa historia no se repita.
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